El cepillado de pelo en los gatos no sólo tiene fines estéticos. Por una parte, distribuye la grasa natural aumentando el brillo, y además elimina la suciedad y las escamas cutáneas. También mejora la circulación sanguínea y elimina el pelo muerto, que es el principal causante de las bolas de éste en el tracto digestivo, ya que, al acicalarse, el gato ingiere el pelo suelto.

 

El cepillado de pelo nos puede ayudar a estrechar el vínculo con nuestro gato, para esto tenemos que lograr que la experiencia sea agradable para ambos. ¿Cómo lograrlo?, aquí van algunos tips:

  1. Acostumbrarlo a las caricias desde pequeño, así lograrás que el gatito se sienta más cómodo cuando llegue la hora del cepillado.
  2. Las presentaciones del cepillo de pelo, deben ser paulatinas. Cuando tu gato esté tranquilo, puedes acercarte a él, poniendo el cepillo cerca, y hacerle cariño y reforzarlo con algo rico para comer.
  3. Antes de cepillar, conoce a tu gato. Puedes acariciarlo, recorriendo todo su cuerpo, de este modo descubrirás cuáles son sus zonas más sensibles y dónde tendrás que tener más cuidado.
  4. Comienza con cepillados cortos, de pocos segundos. Puedes comenzar con la cabeza y mejillas, que son las zonas favoritas para los cariños, en los gatos. Después de cada cepillado, dale un premio.
  5. No cepilles más de la cuenta, si tu gato se muestra incómodo, deja de peinarlo. Si te encuentras con nudos, no tires de ellos. Su piel es muy delicada, y hay zonas, como la espina dorsal, que pueden ser extremadamente sensibles, por lo que un cepillado brusco le hará daño.

Finalmente, si cepillamos habitualmente a nuestro gato, él se irá acostumbrando y además nos permitirá observarlo de cerca y evaluar su estado general, así como detectar a tiempo cualquier anormalidad.

INDISPENSABLE  A LA HORA DEL CEPILLADO

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