Los perros y gatos pueden convivir en armonía, incluso llegando a desarrollar conductas amistosas entre sí y pudiendo entablar lazos muy fuertes.

Para que la convivencia entre ambas especies sea armoniosa, hay que tener algunas cosas en consideración:

1) Lo primero es comprender y conocer el comportamiento natural de cada especie, para poder atender y respetar las necesidades de cada uno por separado. Además, si conocemos su lenguaje, podemos identificar cuando uno se sienta incómodo. De esta forma podemos intervenir cuando sea necesario y evitar conflictos.

2) La presentación entre ambos debe ser en calma y paulatina. Se recomienda tener al perro con un medio de sujeción como arnés y correa. Se deben presentar a distancia en un comienzo, dejando que se vean y huelan, sin tener un contacto directo. Tenemos que lograr que estas primeras interacciones sean positivas, por lo tanto, se debe respetar el espacio de cada uno y asociar a algo agradable como comida, juego o caricias.

3) Si es necesario, se puede modificar el ambiente. Para el gato es muy importante tener zonas donde esconderse o huir en un determinado momento y aislarse de ciertas situaciones. Hay que evitar que el perro tenga acceso a estos espacios, así como a su caja de arena y zona de alimentación. Una buena alternativa es proveer de repisas y lugares en altura para el gato.

4) En el caso de los perros, estos pueden llegar a ser invasivos a la hora de interactuar con los gatos. Para evitarlo, se pueden enseñar conductas de calma, bajo comandos y entrenamiento con refuerzo positivo y de esta forma controlar mejor las interacciones.

5) No se debe castigar al perro o al gato si no responde como esperamos. Tampoco forzarlos a que tengan contacto entre sí, ya que esto genera estrés y puede empeorar la situación.

6) Durante el proceso de adaptación, es preferible no dejarlos solos sin supervisión. Lo ideal es dejar al gato y al perro en habitaciones separadas hasta que alguien pueda vigilarlos para evitar enfrentamientos y conflictos.

Si durante los primeros acercamientos no hay buena recepción tanto del perro como del gato, se recomienda recurrir a la ayuda de un Médico Veterinario Etólogo Clínico.

PARA VIVIR JUNTOS EN ARMONIA

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